sábado, 12 de julio de 2014

ESE NIÑO TRISTE

A esa edad cuando empiezan a rejuvenecer al grado de casi volver a ser niños otra vez, pero no se ven como niños. Supongo que podría llamarse la “edad de las pérdidas”. Pierden pelo, algunos los dientes, de hecho pierden estatura, pierden agilidad, les cuesta trabajo caminar, pierden el apetito, pierden palabras o algunos recuerdos, seguramente han perdido a alguien que pensaron estaría con ellos siempre, pierden la atención de quienes son su todo y lo más triste pierden el deseo de vivir ya que se sienten solos.

Si tienes un niño triste cerca de ti, trátalo como te trató a ti cuando tenías la edad que él o ella ahora pareciera tener, tenle la misma paciencia que te tuvo cuando te sostenía para que caminaras de un lugar a otro. Una persona mayor de esta época ha pasado por muchos cambios, pero algunos ya no los pudo dominar porque estaba ocupado haciendo algo para ti o para tus hijos; no lo regañes, no lo forces, no lo corrijas, no lo hagas sentirse inútil, seguramente está haciendo lo mejor que puede, no le gusta dar molestias, sólo quiere sentirse vivo.

Si tienes un niño triste cerca de ti, seguramente está esperando, como espera un niño, tus abrazos, tu cariño, tu atención… hazlo ahora que aun puedes, porque ningún niño merece estar triste y menos uno que te dedicó toda su vida.


Creado por Maria Aguijim. 

Dedicado a mi madre y a mi padre, a quienes extraño todos los días. Espero que donde quiera que estén, tengan el alma de niños felices. Los amo.

viernes, 4 de julio de 2014

PREPARAR A NUESTROS HIJOS PARA EL FUTURO DESDE AHORA

Escucho las noticias en la radio todos los días; mi esposo y yo normalmente las comentamos, pero a veces le pido que cambie de estación por un momento, y es que, sin ánimo de ser pesimista, cuando sale a flote el estancamiento en el que se encuentra mi país, empiezo a preocuparme por su futuro, y el futuro de mi ahora niño.

Si bien es cierto que nadie nos enseña a ser padres, a todos nos queda claro que queremos lo mejor para nuestros hijos. Queremos que tengan un buen nivel de educación, de calidad de vida, que sean sobresalientes en lo que hacen, que se sientan amados, en una palabra, que sean felices. Pero realmente, cómo podemos preparar a nuestros hijos para el futuro de modo que salgan adelante y al mismo tiempo sean felices?

Ayúdale a encontrar su vocación, y por vocación me refiero a “amar lo que se hace”. Hay que permitirles desde temprana edad conocer y experimentar lo que le llame la atención para que puedan encontrar alguna actividad o área que les guste y apasione tanto como para que puedan dedicarse a ésta, pero claro, con responsabilidad, disciplina y constancia. Estoy convencida de que la educación es muy importante e indispensable. Sin embargo, es una realidad que si ahora el mercado laboral es insuficiente y altamente competitivo, que los sueldos son muy bajos, que los centros de trabajo se encuentran limitados en las metrópolis, a nuestros hijos cada vez les será más difícil aspirar a una calidad de vida como la que deseamos para ellos. Es necesario que tengan opciones para desarrollarse laboralmente y si lo hacen a través de su vocación, qué mejor!

No eduques a tu hijo para ser rico, edúcalo para ser feliz. Esta es una frase que escuché y que resume lo que yo pienso es la labor de los padres. Enseñemos a nuestros hijos lo que no pueden comprar con dinero.

No le des todo lo que pide. Es importante que nuestros hijos conozcan el esfuerzo y el precio del triunfo por ellos mismos. Si les damos todo lo que pide por el simple hecho de que lo quieren nunca aprenderán a valorar lo que tienen y no los estaremos preparando para lo que seguramente se encontrarán, el fracaso. En mucha o poca medida, todos en algún momento lo hemos experimentado.

Aliéntalo a que tenga metas. Pueden ser a corto, mediano o largo plazo. Con esto aprenderá a automotivarse constantemente. Aprenderá que las cosas no siempre se hacen de la noche a la mañana y que la constancia es un elemento esencial para cualquier propósito.

Propíciale una vida sana de cuerpo y mente y permítele conocer la Fe. Esto me parece sumamente importante. Todo ser humano necesita tener una buena autoestima, pleno autoconocimiento y autocontrol, aprender a vivir dentro de un caos y tener tolerancia a la frustración. Podemos acercarlos a la Metafísica, a la meditación, a un mundo más espiritual. Así mismo, pienso que todo ser humano necesita creer en si mismo y en un Ser Superior, tener las bases de una Fe o religión que le permita saber que nunca se está solo.

Enseñémosle a nuestros hijos a ver lo mejor de cada situación, no etiquetemos los acontecimientos o a las personas como buenas o malas, simplemente asi son.  No podemos cambiar el mundo, pero podemos cambiar nuestros enfoque para vivirlo de la mejor manera posible.


Incúlcale el agradecimiento por todo. Nadie es más feliz que quien es consciente de las bendiciones que tiene.

Creado por R. María Aguijim

sábado, 14 de junio de 2014

Él

El es mi héroe, mi orgullo, mi ídolo.... No había nada que no supiera o que no le encontrara el modo de hacer. Con un alambrito lo solucionaba todo. Tuvo una vida difícil que le forjó el carácter, pero siempre fue un hombre de bien. No le conocí más vicio que el cigarro y los nietos. Se levantaba temprano para atender a mi chiquito o para hacerme algo de desayunar antes de irme a trabajar, a todo decía que si y no le gustaba "dar molestias", siempre auto suficiente y dispuesto a apoyarnos, un hombre en toda la extensión de la palabra, buen hijo, hermano, esposo, padre, abuelo, un hombre de una sola pieza.

Papá, no hay día que no te recuerde con amor y agradecimiento... Gracias por ese amor tan desprendido y por todo lo que tu ejemplo me ha dejado. Te amo!

Creado por R. María Aguijim en memoria de José Luis Aguilera Gómez. 


sábado, 7 de junio de 2014

HE VISTO LLORAR A UN HOMBRE

“Los hombres no lloran… Aguántese como los machos” son frases que he oído desde pequeña, que se le inculca al género masculino como parte de la “educación” que debe recibir para enfatizar su papel en la sociedad. Y yo me pregunto ¿En verdad los hombres no lloran? Si fuera así creo que Dios no les habría dado lagrimales. La realidad es que los hombres y las mujeres sentimos igual, pero a un hombre, desde pequeño, se le enseña que “debe” aprender a reprimir el dolor porque el no hacerlo es señal de debilidad. Para mí todo eso son creencias, y he aprendido a cuestionar prácticamente todo lo que creo, porque muchas creencias me han limitado, me han mantenido dormida y temerosa. Cuando una creencia nos limita hay que cuestionarla, y de ser necesario cambiarla, y ese cambio se logra cuando cambiamos nuestro enfoque; queremos ver lo que creemos y lo que creemos es lo único que existe y si no es así, entonces se convierte en algo fuera de lo normal o desconocido, y lo desconocido muchas veces da miedo, y cuando da miedo, entonces es malo (así es como funciona nuestra mente para discernir entre “lo positivo y lo negativo”)



Y bueno entonces, tomando en cuenta lo anterior, podemos pensar que un hombre que llora es débil, sin embargo… Yo, he visto llorar a un hombre que creyó haberlo perdido todo, he visto llorar a un hijo que perdió a su padre de niño, he visto llorar a un padre por no tener a sus hijos a su lado… y lo que veo es a un SER humano fuerte, más fuerte que nadie, que abandona su armadura y desnuda su corazón; veo a un hombre que no teme ser juzgado, veo a un hombre rendido ante el dolor, aceptando lo poco que puede ganar de una batalla perdida. ¿Quién podría ser más fuerte que un ALGUIEN que ama? 

Escrito por R. María Aguijim. 

martes, 27 de mayo de 2014

LA TRAMPA DE LAS EXPECTATIVAS

He llegado a la conclusión que puede ser muy peligroso tener expectativas sobre alguien más, de hecho, a partir de hoy lo considero de mala educación y una falta de respeto. ¿Cuántas veces nos enojamos, nos frustramos y dejamos que estos sentimientos se apoderen de nosotros, dándoles el total control sobre lo que sale por nuestra boca? Las consecuencias pueden ser catastróficas si no nos percatamos del gran error que se comete cuando le damos a alguien más la responsabilidad de llenar nuestras expectativas.

Aquí lo importante es no repetir ese patrón de rabietas, de frustración, de deseo de venganza (en casos muy extremos, lo hay). Detente un momento y piensa; no se trata de controlar ni de ahogar esos sentimientos, porque solamente se harán más fuertes; se trata de PONER ATENCION!! ¿Qué estás pidiendo?, ¿Qué estás esperando? ¿Quién eres tú para tener injerencia sobre el libre albedrío de los demás? ¿Tiene esa persona la capacidad de hacer, decir, dar o actuar como tú lo estás esperando? ¿Es su obligación?; y lo más importante ¿Piensas que tú te mereces ese sufrimiento, ira y/o frustración?

Bueno, si ya nos dimos cuenta que cometimos un error, entonces llegará la serenidad por sí sola, quiere decir que hemos tomado consciencia de la situación. Si esta consciencia llegó un poco tarde, es decir, ya nos enojamos, hicimos berrinche y nos salieron sapos de la boca, lo más urgente es ofrecer una disculpa, y también perdonarnos, aprender la lección, mantenernos alerta para no repetir el mismo error y seguir adelante.


Al “ofrecer disculpas” no me refiero a que digas tú estás mal y que la otra persona está bien; no se trata de etiquetar; ofrece disculpas porque le has faltado al respeto al quererlo forzar a hacer, decir, dar o actuar de cierta manera; tal vez ni siquiera tiene esa capacidad. Date cuenta que ninguna de las partes merece sufrir por algo que NO EXISTE. 

Creado por R. María Aguijim

jueves, 22 de mayo de 2014

EL SIEMPRE ESTA

En estos días me encontraba bajo mucha presión por una situación digamos “administrativa”, realmente estaba muy preocupada de no poder sacar adelante este asunto, parecía que todo iba en mi contra y las respuestas que encontraba ante mi lucha no eran las que yo esperaba, pasé algunas noches de insomnio, frustraciones, tristeza, angustia y demás.

Total que me puse a pensar qué era lo que yo tenía que aprender de esta experiencia, y fueron varias cosas; una de ellas es que me di cuenta que tenía que ser más cautelosa en mis decisiones, aprendí que no puedo controlarlo todo, aprendí que no siempre vas a encontrar personas dispuestas a ayudar (aunque puedan), sino todo lo contrario, porque ese ese su papel (y hay que respetarlo); pero también aprendí que el apoyo puede venir de mil maneras, algunas ni siquiera las esperas, pero ahí están. Le pedí a Dios y a todos los seres que siempre me cuidan y me acompañan que me ayudaran a ver lo que no veía y aunque me costó trabajo, solté esos sentimientos a los que me estaba aferrando, dejé ese “problema” en manos de Dios, y el propósito pareció pesar menos.

A veces creemos que podemos hacerlo todo, que nadie puede hacer las cosas mejor que nosotros, que si no las resolvemos nosotros, nadie lo hará, y nos frustramos. Pero hay algo cierto que he comprobado muchas veces, Nadie hace mejor las cosas que Dios y se manifiesta en el momento correcto, no falla, no llega tarde, Él siempre está. Creo que  nosotros somos los impuntuales, los ansiosos, los que por el ritmo de la vida a veces no estamos ni en nosotros mismos.

Agradezco que esta situación se está resolviendo favorablemente, y aunque tengo prisa por dar carpetazo tengo fe que se será en el momento correcto. Gracias Padre!


Te invito a que busques un tiempo, para estar contigo y encontrar a Dios, es el mejor tiempo del día; porque te digo, El Siempre está, está en ti ...

Escrito por R. María Aguijim


viernes, 16 de mayo de 2014

De qué te llenas?

Estábamos mi esposo y yo viendo una película que se llama “El Diario”, Trata de un anciano que comienza a leerle a una señora, también mayor que padecía Alzheimer, un diario; en él estaba escrito una historia de amor sobre dos jóvenes que se enamoraron y que tuvieron que pasar por muchas pruebas para poder estar juntos, ya se imaginarán; un triángulo amoroso, diferencia de clases sociales, calumnias, egoísmo, compasión, perdón, alegrías y finamente venció el amor. La película termina en que la señora está muy emocionada por todo aquello que le habían narrado, le había parecido una historia hermosa. En eso estaban cuando ella recibe la visita de sus hijos quienes saludan cariñosamente a la pareja. Resulta que ella, al tener Alzheimer ha perdido sus recuerdos y ni siquiera sabe que la historia que le leyeron era la suya y que el hombre que se la leyó era su esposo y con quien había tenido esas experiencias; sin embargo, el hombre quería angustiarla y no la forzaba a recordar nada, porque ella simplemente ya no era capaz de hacerlo.

Terminó la película y me quedé pensando sobre lo triste que ha de ser el no tener recuerdos, y entonces me di cuenta que la vida no es tiempo, es lo que haces con tu tiempo, la vida son los recuerdos. Y yo me pregunto ¿de qué recuerdos quiero llenar mi vida? Entiendo que ni mi vida ni mi tiempo son totalmente míos, son de quien, con todo su amor, me trajo aquí y quiero hacer valer el tiempo que estoy aquí a través de experiencias, pensamientos y acciones que lo dignifiquen.

Así que pienso que lo mínimo que debo de hacer es respetarme y amarme lo suficiente como para alejarme de lo que me perturba, de lo que me inquieta. Pero también desechar lo que me aleja del estado mental, emocional y físico que quiero tener, del cielo que quiero ganar, del ejemplo que quiero dar, del honor que quiero conservar, de mi esencia.  

Honra cada segundo de tu vida, que la fe que puso el Creador en ti tenga frutos buenos, que los recuerdos que tengas y que dejes en este mundo te ayuden a trascender a un lugar mejor, que puedas estar seguro de que si usaste la vida en beneficio propio y de los demás, que recuerdes esa experiencia, Con Amor.

Creado por R. María Aguijim